jueves, 6 de agosto de 2009

Sada al-Malahem Nº10

La revista "canciones épicas o eco e la jijad" Sada al-Malahem a puesto en circulación el Nº10 dedicado a la actualidad de aquellos lugares donde existe un conflicto entre "occidente y el mundo musulmán".
Este número de la revista se centra “subliminalmente” en los objetivos que el jeque Abu al-Jaber consideraba "talón de Aquiles de los gobiernos de occidente y apostatas", esta revista tiene un nexo con otro escrito de Abu al-Jaber donde aconsejaba centrar los esfuerzos;"los gobiernos, decía, soportan sin dificultad ciertos ataques,pero no así, los objetivos contra el turismo y sus infraestructuras".

La revista se puede leer en línea PINCHAR AQUÍ

martes, 4 de agosto de 2009

Al-Qaeda en la Península Arábiga declara su responsabilidad en los incidentes de Marib

Al-Qaeda en la Península Arábiga declara su responsabilidad en los incidentes de Marib. Una vez más aparece la bandera del Emirato Islámico de Irak en la alerta de comunicado así como en el documento de la declaración oficial, foto.

Los hechos reivindicados corresponde al periodo posterior a la reunión del jefe nacional del Servicio de Seguridad de Yemen con el comandante de las fuerzas de EE.UU. Y el viceministro del Interior de Arabia Saudí, calificándolos a los tres como “criaturas de América”.
Reivindican la destrucción de 5 tanques del ejercito, 1 oficial muerto y varios soldados heridos durante los fuertes enfrentamientos, la incautación de ( sin especificar cuantos..) de camiones cargados de armas y equipo militar y el ataque al palacio de Amar.

domingo, 2 de agosto de 2009

E. I. del Caucaso video-mensage del sheikh Said Abu Saad "Exhortación para los que esten dispuestos a unirse a los Mujahidin"

*Durante las vacaciones de Garbi intentaré mantenerles informados de los asuntos más importantes tratados en los foros jihadistas, especialmente los de habla turca y rusa.
Pido disculpas por anticipado si la información que aquí se publique no es tan precisa como en el blog Ultima Hora Jihad.

Este video ha sido emitido hoy en los foros jihadistas del Caucaso.
Abu Saad completa con éste video la serie "Intention and Jihad" de lecturas y conferencias donde ha explicado minuciosamente la situación de los musulmanes del Caucaso y otras zonas de la antigua URSS.


El video se puede ver en abierto en http://blip.tv/file/.wmv

domingo, 26 de julio de 2009

Elif Medya emite varios comunicados de "Llamada a la Comunidad Islámica en Afganistán"

Durante las vacaciones de Garbi intentare mantenerles informados de los asuntos más importantes tratados en los foros jihadistas, especialmente los de habla turca y rusa.
Pido disculpas por anticipado si la información que aquí se publique no tan precisa como en el blog Ultima Hora Jihad.

Operaciones conjuntas de mujahidin del Caucaso y Afganistán.

Este video está dedicado a todos los niños que han muerto y los huérfanos, todos cuentas sus vivencias de la guerra. El video ha sido censurado y ya no esposible su difusión.
Esta alerta es la última que han publicado coincidiendo con la llamada del emir Ebu Ömer en el Cáucaso.



Elif Medya es el nuevo grupo de comunicación que publica todos los comunicados, noticias y actualidad de la recién creada sección turca de mujahidin en Afganistán.
Este video resume los últimos acontecimientos, unificaciones etc.

jueves, 23 de julio de 2009

Video de Mujahideen Kashmir "Cachemira centro de la jihad global"


Cachemira es probablemente la cuestión más importante de Pakistán, la Jihad en Cachemira es la principal causa de enfrentamientos entre la India y Pakistán, un sinfín de conflictos a lo largo de los años han dejado en el olvido este punto caliente del planeta sin darnos cuenta que todos los grandes grupos están directamente relacionados con algún líder en el pasillo que comunica Pakistán y Afganistán, Cachemira es pues, el punto estratégico más importante en éstos y otros momentos de la historia.
Aquí les dejo un video entrevista muy interesante.

miércoles, 8 de julio de 2009

¡Verdadera democracia y dictadura brutal!

Los libros, mis amigos

Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, Maurice Joly, Seix Barral, Barcelona 1977, pp. XVII-XXIII; Prólogo de Jean Francois Revel.

“Debemos felicitarnos de que el Diálogo de Maurice Joly haya sido descubierto y exhumado en 1948 y no en el curso de la década del sesenta. En Francia, bajo De Gaulle, por cierto hubiéramos corrido el peligro de que el hallazgo fuese considerado una superchería, tan numerosos son los pasajes del texto que pueden aplicarse a repúblicas como la gaullista. En 1948, nadie hubiera podido ver en la obra otra cosa que una curiosidad histórica, un ejemplo particularmente interesante de esta crítica embozada, alusiva, que los escritores franceses del Segundo Imperio elevaron a la categoría de género literario. Presentaba para los especialistas de aquel período –y sólo el especialista podía apreciarla en detalle- una excelente pintura y un minucioso análisis de los métodos de poder empleados por Napoleón III, aunque en verdad la pintura sólo era válida para éste. El lector de 1948 no podía atribuir alcance general de teoría política a ese régimen cuyas piezas Maquiavelo va ensamblando gozoso ante los ojos de un Montesquieu horrorizado y deslumbrado. Evidentemente, sólo la destreza del polemista conseguía vestir con apariencia de teoría y generalidad a lo que era la sátira de un caso único.

En la actualidad, las cosas han cambiado y se impone una nueva lectura del texto. No cabe duda de que el Maquiavelo “infernal” de Maurice Joly se revela como un verdadero teórico. Expone y desarrolla la idea de un despotismo moderno, no comprendido en ninguna de esas categorías dentro de las cuales la historia del siglo XX nos ha enseñado a distribuir los diversos tipos de regímenes posibles, y menos aún en las categorías de Montesquieu.

El problema propuesto consiste en saber cómo puede injertarse un poder autoritario en una sociedad acostumbrada de larga data a las instituciones liberales. Se trata de definir un “modelo” político que difiera de la verdadera democracia y de la dictadura brutal. Por su parte Montesquieu, el Montesquieu a quien Joly va a pescar a los infiernos, sostiene la tesis del continuo progreso de la democracia, de la liberalización y legalización crecientes de las instituciones y costumbres que harán imposible el retorno a ciertas prácticas. (¡Ay!, cuántas veces hemos escuchado ese “imposible” optimista… y cuántas veces, a quienes me aseguran que las cosas ya nunca volverán a ser como eran antes, desearía responderles: “Tiene usted razón”; serán peores”.) A ello contesta Maquiavelo que existe otra cosa o que es posible concebir otra cosa en materia de despotismo que no sea el despotismo “oriental”. Y así como el despotismo “oriental”, desde la muerte de Stalin, ha demostrado ser viable en forma colegiada y sin culto de la personalidad, al cual se lo creía ligado; así el despotismo moderno, cuya teoría elabora Joly, parece viable independientemente del “poder personal” al que nosotros espontáneamente lo vinculamos. En Francia, ha sobrevivido a De Gaulle. Que el autoritarismo sea personal o colegiado es una cuestión secundaria; lo que importa es la confiscación del poder, los métodos que es preciso seguir para que dicha confiscación sea tolerada –por los ciudadanos integrantes del grupo de aquellas sociedades que pertenecen históricamente a la tradición democrática occidental.

Estos métodos, la descripción que de ellos hace Joly, no pueden dejar de sacudir a un francés políticamente fogueado por la Quinta República. ¿Acaso no nos hallamos en un terreno conocido cuando leemos que el despotismo moderno se propone “no tanto violentar a los hombres como desarmarlos, no tanto combatir sus pasiones políticas como borrarlas, menos combatir sus instintos que burlarlos, no simplemente proscribir sus ideas sino trastocarlas, apropiándose de ellas? El primer cuidado que debe tener un régimen de derecha aggiornato es, en efecto, envolver la confiscación del poder en un ropaje de fraseología liberal. Joly percibe con clarividencia el papel que un régimen semejante asigna a la técnica de manipulación de la opinión pública. A esta opinión –y de paso ¿cómo no reconocer también aquí tantos procederes familiares?-, a esta opinión “es preciso aturdirla, sumirla en la incertidumbre mediante asombrosas contradicciones, obrar en ella incesantes distorsiones, desconcertarla mediante toda suerte de movimientos diversos…” ¿Cómo no identificar también una táctica clásica en nuestros tiempos cuando Joly hace que Maquiavelo aconseje al déspota moderno que multiplique las declaraciones izquierdizantes sobre política exterior con el objeto de ejercer más fácilmente la opresión en lo interno? Fingirse progresista platónico en el exterior, mientras en el país explota el terror a la anarquía, el miedo al desorden, cada vez que un movimiento reivindicativo traduce alguna aspiración de cambio………

Teórico avant la lettre de los mass media, nuestro Maquiavelo Segundo Imperio subraya con fuerza “el importante papel que, en materia de política moderna, está llamado a desempeñar el arte de la palabra”. Indica cómo se debe diseñar la fisonomía –“la imagen”, diríamos nosotros- del príncipe: insistir en la impenetrabilidad de sus designios, en su poder de simulación, en el misterio de su “verdadero” pensamiento. De este modo, la versatilidad del jefe, al amparo de su mutismo, parece profundidad, y su oportunismo enigmático sabiduría; se olvidan los mediocres resultados de su accionar por medio de palabras pomposas, pues se termina por no distinguir una cosa de otra.

El artículo esencial de esta técnica para manejar la opinión pública se refiere por supuesto a las relaciones entre el poder y la prensa. También en este caso Joly percibe claramente que el despotismo moderno no debe de ninguna manera suprimir la libertad de prensa, lo cual sería una torpeza, sino canalizarla, guiarla a la distancia, empleando mil estratagemas, cuya enumeración constituye uno de los más sabrosos capítulos del Diálogo entre Maquiavelo y Montesquieu. La más inocente de tales artimañas es, por ejemplo, la de hacerse criticar por uno de los periódicos a sueldo a fin de mostrar hasta qué punto se respeta la libertad de expresión. A la inversa de lo que ocurre en el despotismo oriental, conviene al despotismo moderno dejar en libertad a un sector de la prensa (suscitando, empero, una saludable propensión a la autocensura por medio de un depurado arte de la intimidación); y, en otro sector, el Estado mismo debe hacerse periodista. Visión profética, tanto más si se tiene en cuenta que Joly no pudo prever la electrónica, ni que llegaría el día en que el Estado podría apropiarse del más influyente de todos los órganos de prensa de un país: la radio-televisión.

Uno de los pilares del despotismo moderno es, entonces, la subinformación que, por un retorno del efecto sobre la causa, cuanto mayor es, menos la perciben los ciudadanos. Todo el arte de oprimir consiste en saber cuál es el umbral que no conviene trasponer, ya sea en el sentido de una censura demasiado conspicua como en el de una libertad real. Y, por añadidura, el potentado puede contar con una certeza de que difícilmente la masa ciudadana se indigna por un problema de prensa o de información. Sabe que en lo íntimo el periodista es entre ellos más impopular que el político que lo amordaza. Y bien lo hemos podido comprobar nosotros mismos en París, en 1968, ante la indiferencia con que la opinión pública abandonó a los huelguistas de la televisión francesa a las represalias del poder.

Se trata de la destrucción de los partidos políticos y de las fuerzas colectivas, de quitar prácticamente al Parlamento la iniciativa con respecto a las leyes y transformar el acto legislativo en una homologación pura y simple, de politizar el papel económico y financiero del Estado a través de las grandes instituciones de crédito, de utilizar los controles fiscales, ya no para que reine la equidad fiscal sino para satisfacer venganzas partidarias e intimidar a los adversarios, de hacer y deshacer constituciones sometiéndolas en bloque al referéndum, sin tolerar que se las discuta en detalle, de exhumar viejas leyes represivas sobre la conservación del orden para aplicarlas en general fuera del contexto que les dio nacimiento (por ejemplo, una guerra extranjera terminada hace rato), de crear jurisdicciones excepcionales, cercenar la independencia de la magistratura, definir el “estado de emergencia”, fabricar diputados “incondicionales” 1, bloquear la ley financiera por el procedimiento de la “depresupuestación” (si el vocablo no existe, existe el hecho), promover una civilización policial, impedir a cualquier precio la aplicación del hábeas corpus; nada de todo esto omite este manual del déspota moderno sobre el arte de transformar insensiblemente una república en un régimen autoritario o, de acuerdo con la feliz fórmula de Joly, sobre el arte de “desquiciar” las instituciones liberales sin abrogarlas expresamente. La operación supone contar con el apopo popular y que el pueblo (lo repito por ser condición indispensable) esté subinformado; que, privado de información, tenga cada vez menos necesidad de ella, a media que le vaya perdiendo el gusto.

Por consiguiente, la dictadura puede afirmarse con fuerza a través del rodeo de las relaciones públicas. Pero, claro está, cuando se torna necesario, parafraseando una expresión de Clausewitz, el mantenimiento del orden no es otra cosa que las relaciones públicas conducidas por otros medios. Las diferentes controversias acerca de la dictadura, el “fascismo”, etc., son vanas y aproximativas si se reduce la esencia del régimen autoritario únicamente a ciertas formas de su encarnación histórica. Pretender que un detentador del poder no es un dictador porque no se asemeja a Hitler equivale a decir que la única forma de robo es el asalto, o que la única forma de violencia es el asesinato. Lo que caracteriza a la dictadura es la confusión y concentración de poderes, el triunfo de la arbitrariedad sobre el respeto a las instituciones, sea cual fuere la magnitud de tal usurpación; lo que la caracteriza es que el individuo no está jamás al abrigo de la injusticia cuando sólo la ley lo ampara. No se trata sólo de los medios para alcanzar tales resultados. Es evidente que esos medios no pueden ser los mismos en todas partes. Las técnicas de la confiscación del poder en las modernas sociedades industriales de tradición liberal, donde el espíritu crítico es por lo demás una tradición que hay que respetar, un academicismo casi, donde existe una cultura jurídica, no pueden ajustarse al modelo del despotismo ruso o libio. Más aún, la confiscación del poder, cuando se realiza en tiempos de paz y prosperidad, no puede asemejarse, ni por su intensidad ni su estilo, a una dictadura, instaurada a continuación de una guerra civil, en un país económicamente atrasado y sin tradiciones de libertad.

Lo que Maurice Joly aporta, entonces, a la ciencia política, es la definición exacta y la descripción minuciosa de un régimen muy particular: el de la democracia desvirtuada, llamada cesarismo por los antiguos. Pero este es un cesarismo moderno, que luce el ropaje del sistema político nacido de Montesquieu; un cesarismo de levita, por así decir, o, lo que es igual, con disfraz de teatro.

La democracia desvirtuada tiene sus propias características. En estos tiempos en que, en aras a la invectiva, o por no desesperar o para ahorrarse el esfuerzo de analizar, se confunden los conceptos, conviene subrayar el hecho que este régimen no es el totalitarismo ni tampoco el autoritarismo de las dictaduras clásicas.

Al origen del cesarismo se halla, desgraciadamente, la voluntad popular. Como escribió un gran historiador de Roma, Jeróme Carcopino, “es propio del cesarismo apoyarse justamente en la voluntad de aquellos a quienes aniquila políticamente”. Napoleón III, cuyo savoir-faire estudia Maurice Joly, perpetró sin dudas un golpe de Estado. Pero no hay que olvidar que ya antes había sido elegido, con gran mayoría de votos, presidente de la Segunda República francesa: ¡el primer jefe de Estado de la historia europea, elegido por sufragio universal directo! Y, que después de su golpe de Estado, se sirvió, regularmente, y con invariable éxito del plebiscito.

Es precisamente con un indiscutible apoyo popular que los monarcas elegidos reducen a la impotencia a sus adversarios. Y digo impotencia, y no silencio. La intención y la astucia de los agentes de este tipo de régimen son el crear una mezcla de democracia y dictadura al que yo aplico el neologismo de “democradura” 2, que designa el uso abusivo del principio de la mayoría. Este régimen no es ni totalitarismo ni dictadura clásica, como tampoco el totalitarismo es sinónimo de dictadura clásica”. 3

El totalitarismo exige mucho más del ciudadano que, a su modo, la dictadura o democradura. Estas últimas no se interesan más que por el poder político y el económico. Si el ciudadano no molesta y no dice nada, no tendrá problemas. Basta con su pasividad. El totalitarismo, en cambio, pretende hacer de cada ciudadano un militante. La sumisión no le basta, exige el fervor. La diferencia entre un régimen simplemente autoritario y uno totalitario está en que el primero quiere que se le ataque, y el segundo considera un ataque todo lo que no es un elogio. Al primero le basta con que no se le desfavorezca; el segundo pretende además que nada se haga que no le favorezca.

La lección más importante que da el libro de Maurice Joly es que la democracia no consiste solamente en que haya apoyo popular –los peores potentados a menudo lo tuvieron- sino en que haya reglas que codifiquen el derecho absoluto del hombre a gobernarse a sí mismo. Como dice Edmond Burke en sus Reflections on the Revolution in France, el primer derecho del hombre en una sociedad civilizada es el de estar protegido contra las consecuencias de su propia necedad.

Y ello, a mayor razón, puesto que el cinismo político, contrariamente a lo que se suele creer, es ineficiente. Los dos jefes de Estado franceses que han dejado al país en la más catastrófica situación económica, diplomática y moral, han sido los dos más cínicos y fieles discípulos de Maquiavelo: me refiero a Luis XIV y a Napoleón I. Por mi parte, no les confiaría ni una tienda de pueblo: sería la quiebra al cabo de un año.

Gran verdad la que pone Joly en boca de su Montesquieu: “Unos años de anarquía son a veces menos funestos que varios años de silencioso despotismo”.

Jean Francois Revel

1) No vemos que exista sustancial diferencia entre el compromiso exigido a los candidatos gaullistas de aprobar por anticipado la política del jefe de Estado sin conocerla y el “juramento previo” exigido por Napoleón III a sus futuros diputados.

2) Jean Francois Revel, Las ideas de nuestro tiempo, Organización Editorial Madrid, 1972; pp. 208-210.

3) Ibid. pp. 47-51 “La cultura totalitaria”.


http://www.voltairenet.org/article160927.html

sábado, 20 de junio de 2009

La CIA y el laboratorio iraní

De Mossadegh a Ahmadinejad
La CIA y el laboratorio iraní por Thierry Meyssan*

La noticia de un posible fraude electoral en Irán se ha dispersado y ha corrido como pólvora en fuego por Teherán, la capital del país, motivando y empujando a los partisanos del ayatolá Rafsanyani a salir a la calle a protestar contra aquellos del ayatolá Khamenei. Este caos es en parte alimentado por la CIA que ha sembrado la confusión y las rivalidades en el país inundando con mensajes SMS contradictorios los teléfonos celulares de una mayoría de iraníes viviendo en las principales aglomeraciones urbanas. Thierry Meyssan nos explica esta experiencia de guerra psicológica que utiliza una moderna y sofisticada tecnología.

La noticia de un posible fraude electoral se ha extendido por Teherán como un reguero de pólvora y ha sacado a la calle a los partidarios del ayatolá Rafsanjani contra los del ayatolá Jameini. Ese caos ha sido provocado bajo cuerda por la CIA, que siembra la confusión inundando a los iraníes de SMS contradictorios. Thierry Meyssan explica este experimento de guerra psicológica.
En marzo de 2000, la secretaria de Estado Madeleine Albright reconoció que la administración Eisenhower organizó un cambio de régimen en Irán en 1953 y que ese acontecimiento histórico explica la actual hostilidad de los iraníes hacia Estados Unidos. La semana pasada, durante su discurso en El Cairo dirigido a los musulmanes, el presidente Obama reconoció oficialmente que «en plena Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente [1].

En aquella época, Irán estaba controlado por una monarquía de opereta dirigida por el sha Mohammad Reza Pahlavi. Éste había sido colocado en el trono por los británicos, quienes obligaron a su padre, el oficial cosaco pronazi Reza Pahlavi, a dimitir. Sin embargo, el sha debía avenirse con un Primer Ministro nacionalista, Mohammed Mossadegh. Este último, con el apoyo del ayatolá Abu al-Qassem Kachani, nacionalizó los recursos petroleros [2]. Furiosos, los británicos convencieron a Estados Unidos para que detuviera la deriva iraní antes de que el país se hundiera en el comunismo. Entonces, la CIA puso en marcha la «Operación Ajax», dirigida a derrocar a Mossadegh con la ayuda del sha y sustituirlo por el general nazi Fazlollah Zahedi, hasta entonces detenido por los británicos. Zahedi instauró el régimen de terror más cruel de la época, mientras el sha servía de tapadera a sus abusos posando para las revistas people occidentales.


La Operación Ajax estuvo dirigida por el arqueólogo Donald Wilber, el historiador Kermit Rooselvet (nieto del presidente Theodore Roosvelt) y el general Norman Schwartzkopf senior (cuyo hijo homónimo estuvo al mando de la Operación Tormenta del Desierto). Dicha operación continúa siendo un prototipo de subversión. La CIA idea un escenario que da la impresión de un levantamiento popular mientras se trata de una operación secreta. El punto culminante del espectáculo fue una manifestación en Teherán, con 8.000 extras pagados por la Agencia, para proporcionar fotos convincentes a la prensa occidental [3]


¿La historia se repite? Washington ha renunciado a atacar militarmente a Irán y ha disuadido a Israel de tomar esa iniciativa. Para conseguir «cambiar el régimen», la administración Obama prefiere jugar la carta –menos peligrosa aunque más incierta- de la acción secreta. A raíz de la elección presidencial iraní, grandes manifestaciones oponen en las calles de Teherán a los partidarios del presidente Mahmud Ahmadinejad y su guía Ali Jameini por un lado y a los partidarios del candidato derrotado Mir Hossein Musavi y del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjami por el otro. Dichas manifestaciones reflejan una profunda división en la sociedad iraní entre un proletariado nacionalista y una burguesía que lamenta su marginación de la globalización económica [4]. Actuando bajo cuerda, Washington intenta influir en los acontecimientos para derrocar al presidente reelegido.


Una vez más, Irán es un campo de ensayo de métodos innovadores de subversión. En 2009, la CÍA se apoya en una nueva arma: el control de los teléfonos móviles.
Desde la generalización de los teléfonos móviles, los servicios secretos anglosajones han multiplicado sus capacidades de interceptación. Mientras que la escucha de los teléfonos fijos necesita instalación de cables de derivación, y por lo tanto agentes sobre el terreno, la escucha de los móviles se puede hacer a distancia gracias a la red Echelon. Sin embargo, ese sistema no permite interceptar las comunicaciones telefónicas vía Skype, de ahí el éxito de los teléfonos Skype en las zonas de conflicto [5]. Así, la National Security Agency (NSA) acaba de hacer propuestas a los proveedores de acceso a Internet de todo el mundo para obtener su colaboración. A los que han aceptado se les ha retribuido generosamente [6].


En los países que ocupan –Iraq, Afganistán y Pakistán-, los anglosajones interceptan todas las conversaciones telefónicas emitidas por móviles o conectadas con ellos. El objetivo no es conseguir transcripciones de tal o cual conversación, sino identificar las «redes sociales». En otras palabras, los teléfonos son los chivatos que permiten saber con quién se relaciona una persona determinada. A partir de ahí se puede conseguir la identificación de las redes de resistencia. Posteriormente, los teléfonos permiten localizar los objetivos identificados y «neutralizarlos».
Por eso, en febrero de 2008, los insurgentes afganos ordenaron a los diversos operadores que detuviesen su actividad todos los días desde las 17:00 a las 03:00 h., para impedir que los anglosajones siguieran sus movimientos. Las antenas de quienes no cumplieron dicha orden se destruyeron [7].


Por el contrario (la central telefónica hormis resultó afectada por error), el ejército israelí se cuidó mucho de bombardear las antenas telefónicas en Gaza durante la operación Plomo Fundido en diciembre 2008-enero 2009. Aquí aparece un cambio total de estrategia por parte de los occidentales. Desde la guerra del Golfo prevalecía la «teoría de los cinco anillos» del coronel John A. Warden: el bombardeo de las infraestructuras telefónicas se consideraba un objetivo estratégico para sumir a la población en la confusión y al mismo tiempo cortar las comunicaciones entre los centros de mando y los combatientes. Ahora es al contrario, es necesario proteger las infraestructuras de las telecomunicaciones. Durante los bombardeos de Gaza, el operador Jawwal [8] dio crédito a sus abonados, oficialmente para ayudarlos, en realidad por interés de los israelíes.


Un paso más allá, los servicios secretos anglosajones e israelíes han desarrollado métodos de guerra psicológica basados en la utilización extensiva de los móviles. En julio de 2008, tras el intercambio de prisioneros y cadáveres entre Israel y Hezbolá, los robots lanzaron decenas de miles de llamadas a los móviles libaneses. Una voz en árabe advertía contra cualquier participación en la resistencia y denigraba a Hezbolá. El ministro libanés de Telecomunicaciones, Jibran Bassil [9], presentó una denuncia ante la ONU contra esa flagrante violación de la soberanía del país [10].


En la misma línea, decenas de miles de libaneses y sirios recibieron una llamada automática, en octubre de 2008, que ofrecía 10 millones de dólares por cualquier información que permitiera localizar y liberar a los soldados israelíes prisioneros. Las personas interesadas en colaborar debían dirigirse a un número en el Reino Unido [11].


Este método se está empleando en Irán para intoxicar a la población con la difusión de noticias alarmistas y para canalizar el descontento que suscitan.
En primer lugar, se difundió por SMS durante la noche del escrutinio la noticia de que el Consejo de los Guardianes de la Constitución (equivalente al Tribunal Constitucional) había informado a Mir Hossein Musavi de su victoria. Así, el anuncio, varias horas después, de los resultados oficiales –la reelección de Mahmud Ahmadinejad con el 65% de los votos-, apareció como un enorme fraude. Sin embargo, tres días antes, Musavi y sus amigos consideraban segura la victoria masiva de Ahmadinejad y se esforzaban en explicarla por los desequilibrios en la campaña electoral. Así, el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani detallaba sus quejas en una carta abierta. Los institutos de sondeos estadounidenses en Irán pronosticaban una ventaja de Ahmadinejad de 20 puntos con respecto a Musavi [12]. En ningún momento pareció posible la victoria de Musavi, incluso aunque es probable que el trucaje acentuase el margen entre ambos candidatos.


Posteriormente, los ciudadanos seleccionados se dieron a conocer en Internet para conversar en Facebook o se abonaron a las líneas de información Twitter. Entonces recibieron, siempre por SMS, las informaciones –verdaderas o falsas- sobre la evolución de la crisis política y las manifestaciones en curso. Se trataba de mensajes anónimos que esparcían noticias de tiroteos y numerosos muertos; noticias que hasta la fecha no se han confirmado. Por una desafortunada coincidencia de calendario, la empresa Twitter debía suspender el servicio durante una noche, el tiempo necesario para el mantenimiento de sus instalaciones. Pero el departamento de Estado de Estados Unidos intervino para exigirle que suspendiera dicha operación [13]. Según el New York Times, esas operaciones contribuyeron a sembrar la desconfianza entre la población [14].


Simultáneamente, en un nuevo esfuerzo, la CIA moviliza a los militantes anti iraníes en Estados Unidos y el Reino Unido para añadir al desorden. Se ha distribuido una Guía práctica de la revolución en Irán, que incluye varios consejos prácticos, entre ellos:
Ajustar las cuentas Twitter sobre la zona horaria de Teherán.
Centralizar los mensajes en las cuentas Twitter@stopAhmadi, iranelection y gr88.
No atacar los sitios oficiales de Internet del Estado iraní. «Dejen hacer al ejército» de EEUU para eso (sic).
Al aplicarlos, esos consejos impiden cualquier autentificación de los mensajes Twitter. Ya no se puede saber si los envían testigos de las manifestaciones en Teherán o agentes de la CIA desde Langley, y no se puede distinguir lo verdadero de lo falso. El objetivo es crear todavía más confusión y empujar a los iraníes a luchar entre sí.
Los estados mayores de todo el mundo siguen con atención los acontecimientos en Teherán. Cada uno intenta evaluar la eficacia de este nuevo método de subversión en el laboratorio iraní. Es obvio que el proceso de desestabilización ha funcionado. Pero no es seguro que la CIA pueda canalizar a los manifestantes para que ellos mismos hagan lo que ha renunciado a hacer el Pentágono si no desean hacerlo: cambiar el régimen, acabar con la revolución islámica.

Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate.


Traducido para Rebelión por Caty R.


[1] «Discurso en la Universidad de El Cairo», Barack Obama, 4 de junio de 2009.
[2] «BP-Amoco, coalición petrolera anglosajona», Arthur Lepic, Red Voltaire, 10 de junio de 2004.
[3] Sobre el golpe de 1953, la obra de referencia es All the Shah’s Men: An American Coup and the Toots of Middle East Terror, de Stephen Kinzer, John Wiley & Sons editores (2003), 272 pp.
[4] «La société iranienne paralysée», Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de febrero de 2004.
[5] «Taliban using Skype phones to dodge MI6», Glen Owen, Mail Online, 13 de septiembre de 2008.
[6] «NSA offering ’billions’ for Skype eavesdrop solution», Lewis Page, The Register, 12 de febrero de 2009.
[7] «Taliban Threatens Cell Towers», Noah Shachtman, Wired, 25 de febrero de 2008.
[8] Jawwal es la marca de PalTel, la sociedad del multimillonario palestino Munib Al-Masri.
[9] Jibran Bassil es uno de los principales líderes de la Corriente Patriótica Libre, el partido nacionalista de Michel Aoun.
[10] «Freed Lebanese say they will keep fighting Israel», Associated Press, 17 de julio de 2008.
[11] El autor de este artículo ha sido testigo de esas llamadas. También se puede consultar «Strange Israeli phone calls alarm Syrians. Israeli Intelligence services accused of making phone calls to Syrians in bid to recruit agents», Syria News Briefing, 4 de diciembre de 2008.
[12] Citado en «Ahmadinejad won. Get over it», Flynt Leverett e Hillary Mann Leverett, Politico, 15 de junio de 2009.
[13] «U.S. State Department speaks to Twitter over Iran”, Reuters, 16 de junio de 2009.
[14] «Social Networks Spread Defiance Online», Brad Stone y Noam Cohen, The New York Times, 15 de junio de 2009.