viernes, 1 de abril de 2011

Entrevista a Gilad Atzmon Israel y el sionismo: un proyecto único en la historia

Gilad Atzmon es un hombre extraordinariamente encantador. Los críticos musicales a menudo lo describen como uno de los mejores saxofonistas de jazz contemporáneo. Pero Atzmon es algo más que un consumado músico: aquellos que siguen los acontecimientos del Oriente Medio lo consideran como una de las voces de mayor credibiildad entre los adversarios de Israel. En la última década ha puesto en evidencia y denunciado las bárbaras políticas israelíes. Justo antes de embarcarse junto con su banda Orient House Ensemble en una gira europea de primavera denominada "La marea ha cambiado" (“The tide has changed”), mantuvo esta charla con Silvia Cattori.
16 de marzo de 2011 | Temas :

Gilad Atzmon

Silvia Cattori: Como músico de jazz, ¿qué le llevó a utilizar su pluma como arma contra el país donde nació [1] y contra su pueblo?

Gilad Atzmon: Durante muchos años mi música y mis escritos no estaban integrados en absoluto. Me convertí en músico a los diecisiete años y adopté la música como profesión a los veinticuatro. Cuando vivía en Israel no estaba involucrado o interesado en la política, pero me oponía firmemente a las guerras imperiales de Israel. De alguna manera me identificaba con la izquierda, pero más tarde, cuando empecé a comprender lo que era exactamente la izquierda israelí, no pude estar de acuerdo con nada de aquello en lo que decía creer, y entonces fue cuando me di cuenta del crimen que se estaba cometiendo en Palestina.

Para mí el Acuerdo de Oslo fue el final de todo porque me di cuenta de que Israel no buscaba la reconciliación, ni siquiera la integración en la región, y que rechazaba por completo la causa palestina. Comprendí entonces que tenía que salir de Israel. Ni siquiera fue una decisión política: simplemente, no quería seguir formando parte del crimen israelí. En 1994 me trasladé al Reino Unido y estudié filosofía.

En 2001, cuando estalló la segunda Intifada, empecé a comprender que Israel era el agresor último y la mayor amenaza a la paz mundial. Constaté la magnitud de la participación y del papel jugado por los judíos del mundo analizando las relaciones entre Israel y el Estado judío, entre Israel y el pueblo judío de todo el mundo, y entre los judíos y el judaísmo.

Entonces me di cuenta de que la "izquierda" judía no era en absoluto muy diferente de la "izquierda" israelí. Debo aclarar que yo distingo entre la "ideología de izquierdas" –un concepto inspirado en la ética universal y en una genuina visión de la igualdad– y la "izquierda judía", una tendencia o colectivo cuya única función es mantener intereses tribales que tienen muy poco o nada que ver con el universalismo, la tolerancia y la igualdad.

Silvia Cattori: ¿Diría usted que existe una discrepancia entre los judíos y la izquierda?

Gilad Atzmon: No, en absoluto. Que quede claro que yo nunca hablo de los judíos como pueblo. Yo distingo entre judíos (el pueblo), judaísmo (la religión) y judeidad (la cultura). En mi trabajo solo reflexiono sobre la tercera categoría, es decir la judeidad. También debe entenderse que distingo entre la "izquierda judía" tribal y los izquierdistas que, por puro azar, además son judíos. De hecho, yo sería el primero en admitir que hay muchos grandes izquierdistas y humanistas de procedencia judía. Sin embargo, para mí esos judíos que operan bajo una "bandera judía" son las hojas de parra del sionismo: están ahí solo para dar una imagen de "pluralismo judío". De hecho, cuando comprendí plenamente el papel de la "izquierda judía” me di cuenta de que podría acabar luchando en solitario contra la potencia más fuerte que existe.

Silvia Cattori: ¿Lucha usted en solitario?

Gilad Atzmon: Más o menos en solitario. Me gusta luchar solo; asumo la responsabilidad. A lo largo de los años ha habido muchos intentos de destruirnos a los pocos que nos hemos alzado en contra del poder judío. Pasé apuros por apoyar a gente como Israel Shamir y Paul Eisen [2], por defender su derecho a pensar libremente y a expresar sus opiniones e ideas abiertamente. Recuerdo que uno de esos infames activistas de la “izquierda judía” me dijo: "Oye, Gilad, cuando le des la espalda a Shamir te dejaremos en paz". Mi respuesta fue sencilla: yo no hago tratos con mi integridad intelectual. Para mí la libertad de expresión es una regla de hierro: yo nunca acallaría a nadie.

En realidad, no creo que contemos con ningún intelectual dentro del movimiento de liberación y solidaridad. ¿Y por qué no tenemos intelectuales? Porque en el nombre de la "corrección política" hemos conseguido destruir hasta la última de las mentes creativas anglófonas de nuestro movimiento.

Es posible que lo que vemos aquí sea un problema endémico de "la izquierda". Para hablar en sentido amplio (o, más bien, en sentido filosófico germánico), "la izquierda" se ha “olvidado de Ser”: en lugar de comprender lo que ser en el mundo significa, intenta sugerirnos lo que ser en el mundo debería significar. “La izquierda" ha adoptado un discurso sermonístico que ha dado lugar a una grave forma de alienación, y esta es probablemente la razón por la que "la izquierda" no ha conseguido congraciarse con, entender completamente, ni captar el significado y el poder del Islam. Y es por eso que "la izquierda" es completamente irrelevante para la revolución actual de Oriente Medio. Como ya sabemos a estas alturas, "la tolerancia de la izquierda" se evapora cuando se trata del Islam y de los musulmanes. Me parece algo muy problemático.

Silvia Cattori: ¿Puede explicar por qué la izquierda es irrelevante?

Gilad Atzmon: Echemos un vistazo a los acontecimientos actuales del mundo árabe y musulmán: ¿dónde está "la izquierda"? Durante todos estos años han estado tratando de decirnos que el "público se levantará", pero ¿dónde está la izquierda ahora? ¿En Egipto? ¿Está en Libia o en Bahrein? Oímos hablar de los Hermanos Musulmanes, de la clase media, de los jóvenes árabes y musulmanes… de hecho, estamos oyendo hablar de todo menos de "la izquierda". ¿Ha visto usted algún análisis izquierdista de interés sobre la emergente Intifada regional? Lo dudo. Hace poco me puse a buscar un análisis de la sublevación egipcia en un conocido diario socialista. Encontré un artículo, y luego me di cuenta de que ni una sola vez aparecían en él las palabras "Islam" y "musulmán"; por contra, la palabra "clase" aparecía nada menos que diecinueve veces. Lo que vemos aquí es en realidad un ejemplo de la forma más extrema de desapego a la humanidad, al humanismo y a la condición humana.

Pero voy más allá: ¿dónde está “la izquierda” de Europa? ¿Dónde está “la izquierda" de Estados Unidos? ¿Por qué no pueden defender a los musulmanes? ¿Por qué no pueden vincularse o forjar alianzas con millones de inmigrantes musulmanes, personas que, además, resulta que son parte de la nueva clase trabajadora europea? Voy a mencionar aquí lo que para mí es un concepto fundamental: se trata de una idea que he tomado del psicoanalista francés Jacques Lacan. Lacan sostiene que amar puede ser una manera de amarse a uno mismo a través de otro. En mi opinión la "solidaridad de la izquierda" con Palestina puede ser entendida como una forma de amarnos a nosotros mismos a expensas de los palestinos. No queremos que sean musulmanes. Les decimos que sean demócratas (siempre que no voten a Hamas). Les decimos que sean progresistas, "como nosotros". Aún no he decidido si esa actitud es grosera o simplemente patética.

Recientemente me encontré con una crítica trotskista de mi trabajo. El argumento esgrimido contra mí era el siguiente: "Gilad se equivoca porque se las arregla para explicar el sionismo sin el colonialismo; explica el holocausto sin el fascismo. Incluso explica la recesión, el desastre económico mundial, sin el capitalismo".

No podría estar más de acuerdo. Ya no nos hace falta la "política de clase". Podemos abandonar los viejos clichés decimonónicos, y cuanto antes lo hagamos mejor. Para explicar por qué nuestro mundo se está desmoronando sólo tenemos que ser lo suficientemente valientes como para decir lo que pensamos, para admitir lo que vemos, para llamar al pan pan y al vino vino.

En realidad, me encantaría ver a "la izquierda" resucitarse a sí misma. Sin embargo, para que eso suceda primero debe recordarse a sí misma lo que significan realmente igualdad y tolerancia, porque para que "la izquierda" vuelva a tener sentido, primero debe comprender el verdadero significado de "amarás a tu prójimo".

Silvia Cattori: Cuando escuchamos sus comentarios políticos nos olvidamos de que por encima de todo es usted músico.

Gilad Atzmon: La verdad es que la política no me interesa realmente: no soy miembro de ningún partido y ni me importa el poder político ni lo persigo. No me interesa la oposición binaria entre "izquierda" y "derecha" y no me preocupa la banal dicotomía entre "progresistas" y "reaccionarios". Y, seamos sinceros, desde un punto de vista marxista estoy asociado con las fuerzas más reaccionarias, pues estoy a favor de los Hermanos Musulmanes, de Hezbollah, y apoyo a Hamas. ¡Qué más se puede pedir! Soy la quintaesencia del reaccionario, y estoy encantado y orgulloso de ello.

Silvia Cattori: En realidad usted es un espíritu libre.

Gilad Atzmon: Eso es porque no soy político. Yo soy artista y músico. Es muy sencillo.

Silvia Cattori: Es difícil imaginarse lo que sería usted si se hubiera quedado en Israel.

Gilad Atzmon: Es inimaginable.

Silvia Cattori: ¿Volvería usted a Israel?

Gilad Atzmon: Jamás. Volveré a la Tierra Santa cuando sea Palestina.

Silvia Cattori: ¿Es usted una excepción entre los israelíes?

Gilad Atzmon: Eso es muy interesante. Cuando se trata de la "izquierda judía" en el extranjero, conozco a muy pocos judíos en los que pueda confiar a ese nivel de compromiso. Siempre te siguen la corriente, pero apenas pones en cuestión el vínculo tribal y su propio papel dentro del "universo judío" te apuñalan por la espalda. En muy raras ocasiones se encuentra uno con judíos valientes dispuestos a comprometerse en un profundo ejercicio de introspección. Me refiero a gente como Paul Eisen, Jeff Blankfort, Norman Finkelstein, Hajo Meyer y Evelyn Hecht Galinsky [3]. Sin embargo, en Israel es diferente. Allí hay un puñado de personas que son increíblemente valientes. Son gente que realmente está arriesgando su vida. Son los que nos envían información sobre el ejército, sobre secretos militares, sobre crímenes de guerra y sobre los nombres de los criminales de guerra. Así que hay unos pocos israelíes que están haciendo un trabajo increíble.

Silvia Cattori: ¿Escribir sobre cuestiones políticas y componer música es para usted una manera de contribuir a un mundo mejor y a la belleza? ¿Lo uno es inseparable de lo otro?

Gilad Atzmon: En estos momentos estoy tratando de establecer una continuidad entre mi música y mis escritos. Creo que, a diferencia de nuestros políticos –es igual que sean de derechas, conservadores o de izquierdas: todos buscan el poder–, los artistas persiguen la belleza. Y creo que es la belleza lo que puede unir a la gente.

Le diré algo sobre lo que realmente pienso escribir. Durante muchos años nuestros llamados "analistas políticos" se han venido refiriendo a Israel en términos de "Estado colonial" y al sionismo como un "proyecto colonial". Ahora bien, ¿qué tipo de colonialismo es ese? ¿Se trata de una comparación exacta?

Porque si Israel es un "Estado colonial", entonces ¿cuál es exactamente su "madre patria"? En la época del colonialismo francés y británico los Estados coloniales mantenían un lazo muy evidente con su "madre patria". En ciertos casos, a lo largo de la historia el Estado colonial se separó de su madre patria. Se trata de un fenómeno notable del cual el motín del té de Boston [4] es un buen ejemplo. Sin embargo, que sepamos, no existe una "madre patria judía" intrínsecamente vinculada al supuesto “Estado colonial judío".

El "pueblo judío" está asociado mayoritariamente al "Estado judío", y sin embargo el "pueblo judío" no es exactamente una entidad “material” soberana autónoma. Por otra parte, los judíos hebreos nativos de Israel no están conectados cultural o emocionalmente con ninguna madre patria salvo con su propio Estado.

Silvia Cattori: Sin embargo, para algunos de los más firmes defensores de los derechos de los palestinos, como Ilan Pappe, Israel es un Estado colonial. Han utilizado ese argumento para impugnar las políticas israelíes.

Gilad Atzmon: Me temo que la mayoría de los activistas y académicos no pueden decir toda la verdad sobre este delicado asunto. Probablemente nadie puede sobrevivir diciendo la verdad. De hecho, todos los días la policía del pensamiento nos está aterrorizando de diferentes maneras. Estoy convencido de que la mayoría de los académicos que insisten en llamar a Israel "Estado colonial" son plenamente conscientes de los problemas que conlleva el "paradigma colonial". Forzosamente han de ser conscientes de la singularidad del proyecto sionista.

Es cierto que el sionismo manifiesta algunos síntomas que son sinónimos de colonialismo, pero no basta con eso. El sionismo es fundamentalmente un proyecto de “retorno al hogar” de orientación racial impulsado por entusiasmos espirituales que son en realidad fantasmagóricos. Carece intrínsecamente de muchos elementos "necesarios" que damos por supuestos en el colonialismo, y no puede ser definido en términos exclusivamente materialistas.

Me parece que nos encontramos aquí con un problema crucial de comprensión y análisis dentro de nuestro movimiento y dentro del discurso intelectual de Occidente en general. Nuestros académicos están siendo reprimidos y el mundo académico está siendo silenciado, ya que en el marco de la tiranía de lo políticamente correcto nuestros académicos se ven obligados a considerar en primer lugar las fronteras del discurso. Primero examinan cuidadosamente lo que les está permitido decir y luego rellenan los espacios vacíos formulando teorías o narrativas.

Este patrón es, desgraciadamente, algo muy común. Sin embargo, este enfoque y método es ajeno a lo que yo entiendo que es debe ser la búsqueda de la verdad y el auténtico conocimiento.

Es importante mencionar en este punto que yo no pretendo estar en posesión de la verdad. Me limito a decir lo que pienso que es verdad. Si en algo me equivoco agradezco a cualquier persona que me lo señale.

Me parece que "la izquierda" nos engaña a nosotros y a sí misma al presentar al sionismo exclusivamente como un proyecto colonial. A la "izquierda" le gusta el paradigma colonial porque con él el sionismo se sitúa lindamente dentro de su ideología. También nos induce a creer que el modelo político colonial/postcolonial ofrece respuestas e incluso soluciones operativas; siguiendo el modelo colonial, primero equipararnos a Israel con Sudáfrica y luego aplicamos una estrategia anticolonial como la BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).

Sin embargo, aunque yo apoyo plenamente todas esas acciones, tengo la impresión de que en algunos aspectos no son en absoluto eficaces. De hecho, la campaña BDS no ha conducido a ningún cambio metamórfico de la sociedad israelí. Como mucho, ha hecho que aumente la radicalización de la derecha israelí. ¿Por qué la BDS no ha funcionado todavía? La respuesta es simple: porque Israel no es en absoluto una entidad totalmente colonial –tal y como entendemos ese término históricamente-, y es necesario comprender que su poder y sus relaciones con Occidente son mantenidas por los grupos de presión más poderosos que existen en el mundo.

Así pues, si la izquierda desea parar a Israel de veras, entonces debe cuestionar abiertamente la noción de “Poder judío” y su papel dentro de la política y los medios de comunicación de Occidente. Pero, ¿es capaz la izquierda de hacer eso? No estoy tan seguro.

Prosigamos con la comparación entre Israel y el modelo colonial. Israel es también muy diferente, por ejemplo, con respecto a Estados coloniales como Sudáfrica porque Israel aplica tácticas genocidas. Sudáfrica fue realmente brutal, pero se abstuvo de lanzar fósforo blanco sobre su población indígena. Sudáfrica era un Estado de colonos que explotaba a su población indígena, pero quería mantenerla con vida y oprimida. El Estado judío, por el contrario, preferiría despertarse una mañana y descubrir que todos los palestinos han desaparecido, pues a Israel lo anima una ideología talmúdica racista. Para aquellos que aún no se hayan dado cuenta, el sionismo, que se presentó inicialmente como un proyecto laico, fue en realidad un burdo intento de transformar la Biblia en un registro de propiedad y una tentativa de convertir a Dios en un torvo agente inmobiliario.

Es necesario comprender que el sionismo sigue un modo de funcionamiento completamente diferente al de cualquier Estado colonial y que el paradigma colonial es simplemente incapaz de abordar satisfactoriamente ese aspecto.

Pero aquí viene la buena noticia: curiosamente, han sido los artistas, más que los "intelectuales", los que han tenido el coraje para alzar su voz. En un determinado momento comenzaron a equiparar las imágenes de Palestina con las del holocausto judío, y fueron los artistas los que tuvieron la valentía de yuxtaponer los niños palestinos con los niños judíos.

Silvia Cattori: Sí, pero ¿podemos realmente comparar a ambos?

Gilad Atzmon: ¿Por qué no? Estamos comparando dos ideologías, dos preceptos racistas etnocéntricos. Han sido los artistas los que han revelado esa verdad simple y esencial. Han sido los artistas los que han desmantelado el paradigma colonial de un solo y rápido golpe. Al parecer, nuestros artistas están muy por delante de nuestros "intelectuales".

Silvia Cattori: Me gustaría comprender mejor su objeción a quienes consideran que Israel es un Estado colonialista. Ya en los años sesenta Sudáfrica rompió relaciones institucionales con Gran Bretaña y se retiró de la Commonwealth. De manera que ya no había ninguna "madre patria" fuera de Sudáfrica. Y, sin embargo, la población negra luchó contra los "colonos" que habían instaurado el apartheid. En ese sentido, ¿no podríamos considerar que existe una similitud entre la lucha actual de los palestinos por sus derechos contra los colonos judíos que se asentaron en sus tierras, y que esta lucha es en cierto modo una lucha contra el colonialismo? Es cierto que los sudafricanos blancos no han implementado tácticas de asesinato masivo contra los nativos. ¿Será porque se fija usted en este punto que postula usted el carácter singular del proyecto sionista, en lugar de su naturaleza colonial?

Gilad Atzmon: La gran pregunta que trato de plantear aquí es la siguiente: ¿por qué no podemos practicar un pensamiento coherente? Las cuestiones relacionadas con la apropiación del paradigma colonial son, obviamente, sólo un ejemplo. Estamos sujetos a la tiranía letal de lo políticamente correcto.

Tiene usted razón al sugerir que algunos Estados coloniales se alejan de sus respectivas madres patrias. Sin embargo, Israel nunca se ha alejado de su madre patria porque jamás la tuvo. En este sentido, el sionismo nunca fue un proyecto colonial. El paradigma colonial es una falacia.

La gran pregunta que hay que hacerse es esta: ¿Por qué la “izquierda" y los judíos antisionistas se aferran desesperadamente al paradigma colonial? Y esta es mi respuesta:

Es seguro; hace que la crítica al Estado judío parezca legítima.
Transmite la esperanza de una solución: si verdaderamente Israel no es más que un Estado colonial como cualquiera de los otros ejemplos históricos anteriores, con el tiempo acabará asimilándose en la región y se convertirá en un Estado "normal".

¿Cuál es el problema de este enfoque?, podría usted preguntarme. Bueno, es bastante obvio: todo este discurso es en realidad completamente irrelevante para la enfermedad sionista. Es como tratar a un paciente que tiene cáncer de colon con pastillas para la diarrea, sólo porque los síntomas son un poco similares.

Este es actualmente el desastroso nivel del discurso de nuestra intelectualidad de izquierdas.

Silvia Cattori: Pero las personas que desde el movimiento de solidaridad denuncian el "colonialismo de Israel", critican la agenda racista israelí y apoyan el derecho al retorno, ¿no están diciendo exactamente lo mismo que usted?

Gilad Atzmon: Para empezar, formamos parte del mismo movimiento, y creo que nos mueven las mismas intuiciones éticas.

Sin embargo, hay una clara diferencia entre nosotros, porque al emplear el "paradigma colonial" su intención es transmitir la idea de que el proyecto nacional judío es en su totalidad una reminiscencia de la tendencia nacionalista del siglo XIX. Esto significa que, igual que la mayoría del resto de las naciones coloniales europeas, los judíos simplemente estaban celebrando sus "síntomas nacionales", con la única diferencia de que lo hicieron después que los demás.

El "paradigma colonial" se invoca también para apoyar la idea de que Israel es un Estado apartheid, más o menos como la mayoría de las estructuras coloniales anteriores. Mi enfoque es totalmente diferente, porque yo diría que Israel y el sionismo son un proyecto único en la historia y porque la relación entre Israel y el funcionamiento de los lobbies judíos en Occidente es también algo totalmente único en la historia. Me atrevería incluso a ir más lejos y decir que mientras que los palestinos están de hecho en la vanguardia de una batalla por la humanidad, lo cierto es que todos somos víctimas de la política sionista mundial. Según mi modelo, la contracción del crédito es en realidad un golpe sionista. La guerra de Irak es una guerra sionista. Yo sostendría enérgicamente que el sionismo hace mucho tiempo que se ha desplazado de la narrativa de la “tierra prometida” a la pesadilla del “planeta prometido”. También sostengo que será imposible lograr la paz en el mundo a menos que confrontemos el verdadero significado de la ideología judía contemporánea.

Curiosamente, muchos de los que apoyan con entusiasmo el "paradigma colonial" fueron también muy rápidos en denunciar la obra de John Mearsheimer y Stephen Walt sobre el lobby israelí [5]. Si Mearsheimer y Walt están en lo cierto, y creo que lo están, entonces es al poder judío a lo que debemos enfrentarnos.

Y precisamente para impedirnos hacer eso es para lo que están la “izquierda judía” y la intelectualidad judía.

Silvia Cattori: Sus puntos de vista están en las antípodas de los de intelectuales como Bernard-Henry Lévy, que apoyan el expansionismo occidental y las políticas israelíes. Para usted el gran peligro es Israel. ¿No le parece que algunos verán en ello un elemento de provocación?

Gilad Atzmon: Provocar no es malo. Hace poco escribí un artículo sobre Bernard-Henry Lévy [6]. Ese sujeto es un inepto redomado. También aquí, en Gran Bretaña, tenemos a unos cuantos "Bernard-Henri Levys", judíos que proyectan una imagen falsa del mundo académico. Pero a todos los estamos machacando intelectualmente uno por uno. Hacemos que la gente los vea como lo que realmente son. Por cierto, Norman Finkelstein hizo un excelente trabajo con Dershowitz [7]. No debemos tenerle miedo a eso.

Además, creo que cuando la gente ya no tenga suficiente dinero para echarle gasolina al coche –y no digamos cuando ya no le alcance para comprar el pan–, entonces va a empezar a buscar al culpable, y cuando eso suceda el Estado israelí y sus implacables grupos de presión aparecerán en cabeza de lista. Creo que algunas personas ya lo están empezando a ver. El cambio va a ser drástico. Pienso que cualquiera puede leer lo que escribo hoy en día y admitir retrospectivamente que llevo años advirtiendo contra los lobbies judíos.

Silvia Cattori: ¿Qué diferencia a Gilad Atzmon de aquellos que subrayan su identidad tribal judía proclamando: "Soy un judío antisionista", "Somos judíos por la paz", etc.?

Gilad Atzmon: Muy sencillo: para mí la lucha por la paz es una lucha por una causa universal. Para mí, apoyar a los palestinos es una necesidad ética. Y si se trata de una causa universal y de una necesidad ética, no veo ninguna razón para luchar por ella "como judío", "como varón" o "como artista de jazz". Cuando me encuentro con esos que se llaman a sí mismos "judíos por la paz" y "judíos por la justicia", me levanto y digo: "¿Qué quieres decir cuando te llamas a ti mismo ‘judío’? ¿Eres religioso?” Cuando un judío de la Torah [8] dice que se identifica a sí mismo como judío sé lo que quiere decir. Cuando los judíos de la Torah dicen: "Somos judíos religiosos y apoyamos a Palestina en el nombre de nuestra fe", yo les digo: adelante, tienen ustedes todo mi apoyo.

Pero cuando judíos laicos me dicen que trabajan por Palestina en nombre de sus valores judíos, tengo que preguntarles: "¿Cuáles son sus ‘valores seculares judíos’"? He estudiado y examinado cuidadosamente el asunto y, por muy embarazoso que suene, no existe nada que se pueda llamar "sistema judío de valores laicos".

Los que esgrimen ese tipo de ideas, o bien están mintiendo y engañando a otros, o se están engañando a sí mismos.

Silvia Cattori: Si he entendido bien, los que se identifican a sí mismos como "antisionistas judíos" o "judíos por la paz" creen que con eso consiguen que su voz resuene más fuerte que la de otros.

Gilad Atzmon: Sin duda, y esa es una obervación pertinente. Pero con todo, repito, todavía albergo algunas reservas, porque si digo "soy un judío por la paz", y pienso que eso es suficiente para hacer que mi voz sea más importante que la suya, lo que ello significa realmente es que todavía estoy celebrando conscientemente mi condición de elegido. ¿Y no es ese precisamente el problema que tenemos con el sionismo?

Así pues, fundamentalmente, el antisionismo judío sigue siendo una manifestación más de la supremacía tribal judía. Resulta curioso que activistas por la paz que dicen ser universalistas de izquierdas acaben operando en células de orientación racial.

Silvia Cattori: ¿Será una manera deliberada de humillar a las personas no judías?

Gilad Atzmon: Es posible, pero no creo que los judíos que sucumben a las políticas tribales judías sean realmente conscientes del efecto que estas tienen sobre los demás.

Silvia Cattori: Los israelíes que se definen como ex-israelíes, ex-judíos, son muy raros. ¿Es usted el único?

Gilad Atzmon: Es posible que lo sea. Sin embargo, en realidad yo no hablo como ex-judío, hablo como Gilad Atzmon. Evito las etiquetas colectivas. Cuando usted me lee, está leyendo lo que pienso. Usted ve lo que hay, y o bien está de acuerdo o no lo está. Yo no necesito banderas ni identidades fantasmagóricas para esconderme tras ellas.

Silvia Cattori: Pocos artistas famosos han tenido el coraje de defender abierta y firmemente a las víctimas de la opresión israelí. Sabemos que generalmente la gente conocida tiene miedo de ser incluida en la lista de “antisemitas”. Roger Waters se ha atrevido a romper el tabú [9]. Más tarde lo hicieron David Gilmour y Robert Wyatt. ¿Qué le diría a los que todavía están asustados?

Gilad Atzmon: Creo que la única manera de liberarnos es empezar a hablar. La única manera de luchar es expresándonos abiertamente. Yo he asumido ese riesgo, y si yo puedo hacerlo creo que todo el mundo puede hacerlo también. He pagado un precio en el sentido de que mi carrera se ha resentido un poco y que gano menos dinero. Pero puedo mirarme a mí mismo con orgullo.

Silvia Cattori: ¿Qué respuesta tiene para los que afirman que sus posiciones políticas son, por así decirlo, "extremistas "?

Gilad Atzmon: En realidad no sé lo que significa "extremista". Durante años me he enfrentado a infinidad de intentos por silenciarme, pero todos resultaron contraproducentes porque las medidas represivas tomadas contra mí lo único que consiguieron fue inducir a mucha más gente a leer mis escritos y animar a más personas a pensar por sí mismas. Los sionistas y los judíos antisionistas me han acusado de racista y antisemita pero, para su gran sonrojo, jamás se ha encontrado en mis numerosos escritos ni un solo argumento racista o antisemita. Al contrario, en el centro mismo de mi crítica a la política de identidad judía y a la ideología judía subyace una actitud antirracista. Hace ya diez años que escribo y durante todo este tiempo he mantenido en mi sitio web una nota que dice: "Si encuentra usted en mis escritos algo que sea racista o antisemita, hágamelo saber. Pediré disculpas y lo retiraré inmediatamente". Jamás nadie me ha hecho la más mínima reclamación.

Como ya dije antes, yo distingo entre judíos (el pueblo), judaísmo (la religión) y judeidad (la ideología). Estoy en contra de la ideología judía, no contra el pueblo judío o el judaísmo. Si esto me convierte en un "extremista", entonces voy a tener que vivir con ello.

Silvia Cattori: Su voz ayuda a las personas a comprender lo que significa verdaderamente Israel. En general, abordar esa cuestión no suele ser fácil. Sin embargo, ¿los periodistas no deberían asumir mayor responsabilidad para exponer los juegos de poder que asolan el Oriente Medio? ¿Cuál ha sido a este respecto la responsabilidad de los medios de comunicación occidentales?

Gilad Atzmon: Voy a ser muy honesto con usted: los medios de comunicación occidentales han fracasado estrepitosamente. Los medios de comunicación occidentales nos ha traicionado. No han conseguido entender que Palestina no está tan lejos de nuestro "paraíso occidental". Los medios de comunicación no han sido capaces de ver que todos somos palestinos: los palestinos están en la vanguardia de la batalla contra el mal, pero el resto de nosotros estamos librando exactamente el mismo combate, y todos tenemos enfrente al mismo enemigo. Lo que sucedió en Estados Unidos con la crisis crediticia y se convirtió luego en crisis económica es el resultado directo de la política sionista mundial.

Estados Unidos invierte el dinero de sus contribuyentes en mantener al Estado judío y ha lanzado a su pueblo a una guerra para "salvar a Israel". Como consecuencia de ello todos nosotros estamos inmersos en un desastre financiero y, mientras charlamos ahora mismo, las masas árabes se están alzando: exigen su liberación y el fin inmediato de la dominación sio-política. Lo que se está viendo ahora en Egipto, Libia, Bahrein y Yemen está ocurriendo para prepararnos a todos nosotros, y es posible que pronto veamos suceder lo mismo en Berlín, París, Londres, Madrid, Barcelona y Nueva York, porque todos nos enfrentamos al mismo enemigo.

Silvia Cattori: Me pregunto si sus lectores comprenden a qué se refiere cuando habla usted de sionismo y de sionismo mundial.

Gilad Atzmon: Ese es un asunto crucial. Tal vez le resulte difícil de creer, pero ni siquiera los israelíes comprenden lo que significa el sionismo. El sionismo es la creencia de que los judíos (como cualquier otro pueblo) deberían poder celebrar su derecho a una patria nacional, y esta patria es Sión (Palestina). Aunque esa idea parece casi inocente, está enredada con cuestiones éticas muy problemáticas, porque el sionismo se ha transformado en una realidad política en la forma de un Estado judío construido íntegramente a expensas del étnicamente purificado y oprimido pueblo palestino. Por otra parte, a lo largo de los años el Estado judío ha estado utilizando en nuestras capitales occidentales algunos grupos de presión y think tanks muy poderosos, y estos organismos promueven intereses sionistas globales tales como la confrontación permanente con el Islam y con el mundo musulmán.

Aunque el sionismo se presentó inicialmente como una promesa para redimir a todos los judíos de la diáspora mediante la colonización de la llamada "tierra prometida", en las últimas tres décadas el sionismo ha cambiado sus objetivos en algunos aspectos. En realidad el Estado judío prefiere que algunos judíos de la diáspora permanezcan exactamente donde están para que puedan presionar a sus respectivos gobiernos por el bien de lo que ellos interpretan como intereses judíos.

El papel de lobbies judíos como el AIPAC, J-street (EEUU) o los Amigos Conservadores de Israel (Conservative Friends Of Israel, Reino Unido), es mucho más ventajoso para Israel de lo que podría ser cualquier nueva oleada de emigración judía a Palestina. Esta transformación del pensamiento sionista marca un cambio desde lo local a lo global en virtud del cual el sionismo ya no debería ser percibido únicamente como la demanda de un hogar judío en la "tierra prometida", sino más bien como una operación global en busca de un refugio seguro para los judíos en el contexto del "planeta prometido".

Los israelíes y sus aliados saben muy bien por qué promueven la islamofobia. Pero, ¿qué es la islamofobia? ¿A qué y a quién sirve? Sirve a los intereses capitalistas siocéntricos. La islamofobia es el verdadero rostro de la Hasbara (propaganda israelí). Su función es garantizar que la “guerra de supervivencia" de Israel sea en realidad la guerra de Occidente.

Esto es obviamente engañoso, y por el bien de los intereses occidentales lo correcto sería darle inmediatamente la espalda a Israel.

Silvia Cattori: ¿Cuando vio usted surgir la islamofobia y cuál fue la causa?

Gilad Atzmon: Buena pregunta. Históricamente, probablemente surgió por primera vez en los años setenta, poco después de la crisis energética. Creo que en 1973 ya podríamos detectar los primeros signos de la moderna antipatía política e institucional cuando el público occidental comenzó a percatarse del papel estratégico de Oriente Medio. El cambio hacia una "cultura popular antimusulmana" fue acelerado por el éxito de los “Versos Satánicos” de Salman Rushdie, y yo diría que para el 11S del 2001 el público occidental ya estaba listo para un estallido de "furia antimusulmana". Nunca olvidaré a Ehud Barak, a quien entrevistaron ese día, excretando bilis y acusaciones islamófobas en todos los medios de comunicación occidentales. Para los agitadores de la Hasbara israelí el 11S constituyó la prueba del "ethos común" compartido por Israel y los goyim (no judíos) occidentales.

Me gustaría profundizar más en su pregunta sobre la islamofobia. Me di cuenta hace algún tiempo de que el grado de aceptación general de ciertas minorías siempre se puede medir tomando como referencia la popularidad o impopularidad de sus "auto-odiadores" (“Self-haters”) [10]. La creciente popularidad de los musulmanes "auto-odiadores" en el período 1970-90 pudo haber sido el síntoma de que una oleada de sentimientos antiislamistas avanzaba hacia nuestras costas. Del mismo modo, la animadversión de la última década con respecto al judío "auto-odiador" confirmaba el éxito y la influencia de los lobbies judíos sobre los medios de comunicación y la política. Deduzco que el aumento de mi popularidad indica ciertamente que la marea ha cambiado. Podemos anticipar firmemente una marejada de resentimiento contra Israel.

Silvia Cattori: Lo que fascina de usted es su libertad de expresión. Usted no soporta las verdades a medias, ¿no es cierto?

Gilad Atzmon: Me parece una buena manera de decirlo. He desarrollado una seria alergia a las mentiras y a los relatos engañosos. Como ya dije antes, no pretendo estar en posesión de la verdad; sin embargo, soy bastante bueno detectando bulos, engañifas y maniobras de distracción. En mi condición de filósofo soy también bueno para formular preguntas y deconstruir incoherencias. Me dejan atónito los activistas a nuestro alrededor que piensan que podemos derrotar al sionismo esbozando algunos relatos fantásticos de resistencia. Creo honestamente que la búsqueda de la verdad y la apertura total prevalecerán. Si quiere entender la creciente popularidad de mis escritos, yo creo que se trata de eso: en lugar de jugar juegos políticos lo que realmente intento es llegar al fondo de las cosas. Trato de entender qué es lo que impulsa y alimenta al sionismo, a Israel, al lobby judío, a las guerras expansionistas neoconservadoras e incluso al antisionismo judío.

Y supongo que a estas alturas ya habrá notado usted que identifico la ideología judía –no a los judíos ni al judaísmo– como el núcleo central de estos preceptos y puntos de vista políticos.

Silvia Cattori: Gracias.

Silvia Cattori

Traducido para Rebelión por LB (16.03.2011):
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124355

Enlace con el original en inglés (25.02.2011):
http://www.silviacattori.net/article1540.html



[1] Gilad Atzmon nació en Israel en 1963. Actualmente vive en Londres. Su página web es: http://www.gilad.co.uk/

[2] En Francia se observa el mismo fenómeno. Desde el 2004, responsables de la Unión Judía por la Paz en particular acusan de antisemitismo y de negación del Holocausto a cualquier persona que facilite una plataforma de expresión al escritor israelí Israel Shamir, al tiempo que intervienen activamente para que se censuren sus escritos, repletos de verdades inquietantes.

[3] Véase « Ce que j’ai dit à Stuttgart » ("Lo que dije en Stuttgart"), por Gilad Atzmon, palestine.net información, 22 de febrero 2011 (Texto original en inglés en: http://www.gilad.co.uk/writings/truth-in-stuttgart-1.html ).

[4] El Motín del té de Boston (Boston Tea Party) es el nombre que recibe la revuelta política contra el Parlamento británico que tuvo lugar en Boston en 1773. La Ley del Té (Tea Act) promulgada por el gobierno británico autorizaba a la British East India Company a vender té a las colonias sin pagar impuestos, lo que desató la cólera de los colonos estadounidenses. Los bostonianos abordaron los barcos anclados en el puerto y arrojaron al mar las cajas de té que almacenaban. Esta revuelta de gran contenido simbólico fue el preludio de la Guerra de la Independencia.

[5] Autores del libro “The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy” (2007), estudio académico sobre la influencia de los lobbies sionistas sobre la política exterior estadounidense. La tesis central del libro, que desató ampollas y acusaciones de antisemitismo contra sus autores, es que los grupos de presión sionistas determinan la política exterior estadounidense de forma perjudicial tanto para los intereses estratégicos estadounidenses como, a la larga, de los intereses israelíes.

[6] Véase « Bernard-Henri Lévy, el filósofo francés. Deconstruyendo a un fantasma » , por Gilad Atzmon, 10.02.2011.

[7] Gilad Atzmon alude aquí a una encendida disputa académica acaecida entre el publicista sionista Alan Dershowitz y el intelectual antisionista Norman Finkelstein con motivo de la publicación por parte del primero de la obra “The Case for Israel”, una defensa apologética de Israel. Finkelstein tachó la obra de “colección de embustes, falsificaciones, plagios y estupideces” y denunció que parte de su contenido había sido plagiado de la obra “From Time Inmemorial”, de Joan Peters. Posteriormente, Finkelstein profundizó y amplió su crítica en el libro “Beyond Chutzpah” (2005). La disputa acabó salpicando a las autoridades académicas, concretamente a la dirección de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard, cuyo decano sentenció que, pese a las evidencias aportadas por Finkelstein, Dershowitz no había cometido plagio. En el curso de la disputa Dershowitz envió cartas a la University California Press para que no publicara la obra de Finkelstein y solicitó al gobernador de California Arnold Schwarzenegger que interviniera para impedir la publicación de “Beyond Chutzpah”. El gobernador se negó apelando al principio de la libertad académica. Dershowitz contraatacó publicando “The Case for Peace”, en donde argumentó que todo se trataba de una conspiración contra él y otros intelectuales sionistas auspiciada por Finkelstein, Chomsky y Alexander Cockburn.

Se puede ver un debate cara a cara entre Dershowitz y Finkelstein en la siguiente dirección: http://www.youtube.com/watch?v=i-ndY4Rilyg

[8] Judío de la Torah (Torah Jew): Judío religioso opuesto al sionismo.

[9] Véase: "Roger Waters, homme et artiste d’exception", por Silvia Cattori, silviacattori.net, 26 de julio de 2010.

[10] El término "Self-hating Jew” (judío que se odia a sí mismo) ha sido y es ampliamente utilizado para estigmatizar a los judíos contrarios a las políticas israelíes. Encierra una connotación negativa que sugiere incluso la existencia de inclinaciones "antisemitas" en las personas contra las que se emplea.

Todas las versiones de este artículo:
- Israeli occupation: Calling A Spade A Spade
- Israël et le sionisme : Un projet unique dans l’histoire

http://www.silviacattori.net/article1554.html

sábado, 26 de marzo de 2011

Los árabes preparan aviones para combatir y pañuelos para llorar

Elena Supónina, para RIA Novosti

a participación de las tropas de los países árabes en la operación militar de las fuerzas de coalición occidental contra el régimen de Muamar Gadafi sorprendió a muchos.
Los Emiratos Árabes destinaron al menos 24 aviones de caza, Qatar – 6. Según otras fuentes, Egipto entregará a los rebeldes libios varias partidas de armas ligeras, Jordania y Arabia Saudita brindarán a los aliados apoyo logístico y servicios de inteligencia especiales.
Hay información todavía no confirmada que en el oriente de Libia ya operan unidades de élite de varios países árabes ayudando a los rebeldes.
En caso de necesidad, es posible que Arabia Saudita participe más activamente en el conflicto. Al menos, su aviación tiene fama de ser la más poderosa en la región.
Ya en 1991 durante la operación “Tormenta del desierto” contra Iraq el príncipe saudita general Khaled bin Sultan explicaba que era fácil para su “fuerza aérea incorporarse a las acciones de las fuerzas de la coalición ya que su doctrina militar, métodos de entrenamiento, equipos eran compatibles con los estadounidenses y británicos”.
Además, el príncipe quedó muy satisfecho de ver la “amplia nomenclatura de armamento y equipos aéreos de la coalición muchas de las cuales antes no se habían utilizado en el combate”.
Por lo visto ahora también es el buen momento para que los aviones árabes adquiridos en el Occidente demuestren en el cielo libio sus posibilidades y los que lo deseen pongan a prueba sus nuevos armamentos.
Es curioso que no se haya producido un consenso tan amplio entre los estados del Occidente y del Oriente desde el año 1991 cuando unos 40 países, incluída una decena de los árabes y algunos africanos, se unieron contra el líder iraquí Saddam Hussein para liberar el Kuwait ocupado.
Sin embargo, cuando el 20 de marzo de 2003 EEUU desató la guerra con el fin de derrocar el régimen en Iraq a los árabes no les gustó esa intervención en los asuntos interiores y violación de soberanía.

Por cierto, no es casual, mencionar la fecha – esta vez, los bombardeos de Libia empezaron el 19 de marzo y el primer ataque de envergadura contra Iraq tuvo lugar en la noche de plenilunio del 20 de marzo.
Una coincidencia fatal pero con una gran diferencia: hace ocho años los estadounidenses y sus aliados actuaron sin el apoyo por parte de algunos gobiernos árabes. Ahora, de repente, como hace veinte años, en 1991, se crea una coalición tan amplia. ¿Cuál será la razón?

Enemigo de los monarcas

Muamar Gadafi siempre ha sido un marginado en Oriente Próximo. Sus vecinos colaboraban con él de vez en cuando pero desconfiaban de él. Su imprevisibilidad y actividad populista eran peligrosas.
Los monarcas ricos recordaban bien que Gadafi llegó al poder en 1969 derrocando a su “colega” libio, el Rey Idris. Desde entonces el coronel no disimuló su desprecio hacia el trono haciendo alarde de sus extravagancias para manifestarlo públicamente con respecto a los gobernantes vecinos.

Dicen que es por eso que el Rey saudita Abdalá no le aguanta. En una ocasión el coronel libio dijo durante una reunión de la Liga de Estados Árabes celebrada en Egipto que la dinastía real “se vendió” a Estados Unidos. Fue justamente a vísperas de la invasión estadounidense de Iraq, en la primavera de 2003 cuando Muamar Gadafi acusó a Arabia Saudí apoyar secretamente a Washington. Abdalá, que en aquel momento era príncipe sucesor, reaccionó con dignidad real tachándole al “hermano” (a Gadafi le gustaba que le llamasen así) libio de “embustero que está al borde de su propia tumba”. Y toda esta bronca ante los jefes de estado, ministros y otros altos cargos.

Los monarcas árabes tampoco pueden perdonar al régimen libio que en 1991 no se hubiese unido a la operación “Tormenta del desierto” para ayudar al emir de Kuwait sino, todo lo contrario, continuó apoyando a Saddam Hussein y, encima, suministró a los iraquíes ayuda humanitaria. No obstante, el desprecio hacia los monarcas no impidió a Gadafi proclamarse una vez “el rey de los reyes de África”, cuando, desesperado de reeducar a los árabes, se volvió hacia el “continente negro”

Peligroso instigador

Gadafi no sólo atacó a reyes y experimentó con su pueblo despojándolo primero de la propiedad privada y luego devolviéndosela.
El líder libio trató de arrastrar con sus estrafalarias ideas a los vecinos. A principios de los 1970 intentó unir Libia con Egipto y Sudán en una especie de federación. Como respuesta a la negativa de las autoridades egipcias, Gadafi organizó la “marcha de miles de libios” cuyos participantes traspasaron impulsivamente la frontera de Egipto y avanzaron varios centenares de kilómetros por su territorio. Las relaciones entre los dos países sufrieron un brusco empeoramiento.

Gadafi amenazó en varias ocasiones con salir de la Liga Árabe poniéndo nervioso con sus declaraciones al Secretario General de esta organización Amr Musa. El líder libio animó con frecuencia a sus hermanos árabes a no tener miedo a Irán sino colaborar con él a base de las ideas de la “hermandad musulmana”.
En la cumbre de la Liga en marzo de 2008 celebrada en Damasco el coronel vaticinó durante un apasionado discurso: “Si no se unen les espera a cada uno el futuro del Saddam Hussein ahorcado o Yasir Arafat envenenado (entré los árabes existe la versión según la cual la grave enfermedad del líder palestino fue resultado del envenenamiento). Gadafi añadió entonces: “Los árabes no tenemos nada, ni moneda única ni mercado común, sólo discusiones interminables. ¿Qué será lo que nos espera?

Recordemos que la operación militar de las fuerzas de coalición en Libia arrancó a petición de la Liga Árabe de defender a los rebeldes libios. La organización se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU con la propuesta de aplicar zonas de exclusión aérea para los vuelos de la aviación militar libia.
Es verdad que en el documento los árabes mencionaron la “inadmisibilidad de la intervención militar” pero, de hecho, la autorizaron. Políticos experimentados, los árabes lo hicieron no sólo para vengarse de Gadafi por los insultos y ofensas del pasado, es que sintieron muy bien el estado de ánimo de la “calle árabe”.

Se pasaron otra vez

En el agitado Oriente Árabe de hoy están de moda protestas antigubernamentales y cualquier tipo de revueltas. Es por eso que los rebeldes libios despiertan simpatías y solidaridad a muchos en la región. Entre ellos, a los islamistas cuya persecusión por Gadafi provoca más odio hacia él por parte de los creyentes árabes. A los gobiernos también les viene bien la operación en Libia para meter a la oposición en un puño como está pasando en Yemen y Bahrein.

Sin embargo, los árabes pidiendo ayuda militar pensaban sólo en los ataques puntuales en los aeródromos gubernamentales, aviones y sistemas de defensa antiaérea de Libia. Se suponía que tales ataques no causarán muchas víctimas entre la población civil y servirán de garantía para mantener controladas las zonas de exclusión y proteger a los rebeldes.

“Cuanto más bruscas sean las acciones de la coalición y cuanto más dure la operación, más rechazo provocará en la gran parte de la comunidad árabe, incluso entre los que en un principio estaban a favor de la misma. Y será más cierto aún si llega a producirse la operación en tierra”, - dijo el politólogo egipcio Mazen Abbas del “Club de prensa árabe en Rusia”.

Este cambio lo percibió en seguida el Secretario General de la Liga Árabe Azr Musa. “Pedimos proteger a la población civil, no bombardearla”, - declaró recientemente. Según él, la operación militar de la coalición en Libia “difiere de los objetivos planteados”.

El popular diario árabe “Al Hayat” escribe que “la alegría por la caída del régimen de Gadafi puede volverse lágrimas”. El autor del artículo, politólogo Hassan Shamí explica que “la primavera de los pueblos árabes podrá acabar allí”:
“No es esa la democracia deseada por los árabes. No querían una intervención extranjera o que el petróleo árabe fuera trofeo de los forasteros”. Y concluye así: “Preparen los pañuelos para secarse las lágrimas. Las noticias tristes pueden llegar muy pronto”.

http://sp.rian.ru/opinion_analysis...

Experto teme que lanzamisiles portátiles se filtren de Libia a grupos terroristas

Los sistemas portátiles de misiles antiaéreos que están al servicio del Ejército de Muamar Gadafi o en las manos de los rebeldes pueden caer en las manos de terroristas internacionales, alertó hoy Ígor Korotchenko, reputado experto ruso en materia militar.
“La operación militar de las fuerzas aliadas contra el régimen de Gadafi podría acarrear entre otras cosas la aparición en el mercado negro de sistemas portátiles de defensa antiaérea que están a disposición del Ejército libio y de grupos rebeldes que realizan acciones militares contra Trípoli”, dijo Korotchenko, quien encabeza el Centro analítico del tráfico de armas.
A principios de 2011, Libia tenía en su arsenal entre 600 y 1.500 lanzamisiles portátiles tipo Strela-1 e Igla-1 importados en su día de la URSS, según estimaciones de expertos.
Korotchenko recordó que Gadafi ordenó repartir las armas, incluidos los sistemas portátiles de defensa antiaérea, entre los simpatizantes de su régimen con el fin de organizar resistencia masiva en caso de que las fuerzas de la coalición emprendan operación terrestre en Libia.
A su vez, los rebeldes también cuentan con medio centenar de armas de este tipo tras saquear los depósitos militares en las ciudades que pasaron bajo su control, según el experto ruso.
Korotchenko indicó que Libia se sumerge en un caos, sus fronteras carecen de control y hay riesgo de que cierto número de sistemas de defensa antiaérea se filtre ilegalmente a los países vecinos para después acabar en las manos de grupos terroristas de Oriente Próximo, incluida Al Qaeda.
El armamento de este tipo es compacto, así que puede esconderse también en la carga marítima destinada a EEUU y verse finalmente en las manos de células terroristas islámicas que actúan en el territorio de Norteamérica.
“Los servicios secretos de diversos países deben tomar medidas coordinadas para prevenir esa amenaza aprovechando todos los recursos de que disponen”, concluyó Korotchenko.

RIA Novosti.

Los libios despidieron a las víctimas de los ataques aéreos de la coalición



En Libia despidieron a las víctimas de los ataques aéreos de las fuerzas de la coalición con tiros al aire. Cerca de 30 personas murieron a raíz de los bombardeos en Trípoli el 23 y 24 de marzo. Según habitantes, entre las víctimas mortales había familias enteras.

Ria Novosti

martes, 22 de marzo de 2011

How the CIA lost in Pakistan

US-Map of Soviet Invasion in Afghanistan. Image via Wikipedia
The day the war in Afghanistan same to stop was the day the earth stood still. The Non-cooperation of Pakistan in the war in Afghanistan was not only felt in Washington but also in Moscow, Delhi and London. The prominence given to Mr. Saeed on Kashmir liberation day shook the arrogance and hubris of the Superpower that wants to exit Afghanistan. Diplomats in Delhi were in disarray. Those in Europeans capitals wondered where it was headed. All wanted it to end. For about two months the war in Afghanistan was frozen, held hostage to the fate of “Raymond Davis’ and the CIAs efforts to extricate him from the gallows.

Diplomats around the world and and analysts in Langley were concerned that Pakistan’s non-cooperation in the American war in Afghanistan could lead to trouble in the region if CIA haters were given more freedom to move.

America got a bit worried when the smoke signals from Islamabad grew blacker and the skies became more ominous. Concerns grew when ISI chief Pasha sent a message of silence to the CIA. All joint spy operations were suspended. The flow of information from spies to spies was reduced to a trickle. Even the Pakistan Ambassador to Washington (divisively labeled the US Ambassador to Pakistan) Hussain Haqqani was asked to send a message that the era of unstinting and open intelligence sharing with foreign agencies in Pakistan was over. General Kayano also sent the same message that foreign operatives would not longer enjoy unfettered access to the Pakistani countryside.

The Pakistani government has turned a new leaf and had grown a conscience. Either that or it was livid with anger at the indiscretions of the CIA. The Pakistani spy agency had already started a 24/7 “counter-intelligence operation” on all Western diplomats. Mercenaries belonging to outfits like Blackwater/Xe were deeply affected by Pakistani spies who were ordered to follow them around and essentially let them know that they were wanted. Typical anti-spy operations were initiated to harass the CIA operatives who were running amok all over the country. Kids on bikes, and officials on vehicles trailed them on this missions. The round the clock surveillance had been limited to Bharati, Russian and Afghan diplomats. Now it was extended to all European and American diplomats.

In the post 9/11 world the US and Pakistan had agreed to share intelligence. The tree of suspicion grew and grew. The US suspected the Pakistanis of running operations without their knowledge and the Pakistanis knew that the CIA had established its own offices and was not being honest with Islamabad. During the chaos of a new government in Islamabad, right after the fall of Musharraf’s governemnt in 2008, the CIA saw a colossal opportunity and began spreading its tentacles into Pakistan. Xe mercenaries hired local Pakistanis, and began hiding out in safe houses in posh US localities. The boisterous hooliganism of the private contractors led to several scuffles in crowded places in the larger metros of Pakistan. However each time this happened, the contractors were rescued by the the US Embassy. The US operatives were running independent rogue operations which kept on growing. Nothing seemed to be off limits to the contractors.

This modus operandi (MO) was a breach of trust and the Pakistanis were deeply chagrined. First they released the news about ht eoperatives to the newspapers, and the media, then they sent subtle messages to Washington. None of it registered. The US tin ear didn’t quiet get it. They didn’t see it as a direct intervention in Pakistan.

The alarm bells had gone off. The Army had sent the messages to the PPP government. The was sending warnings to the Prime Minister and to the COAS. In 2009, after the PPP government had steadied its legs a bit, Islamabad started to react. It began slowly at first and even then in a very cautious matter. First it held back diplomatic visas to hundreds of Americans who were posing as staff-members of the US Embassy. Then the reaction became more feverish, and a very serous and concerted counter-intelligence operation was started.

Things came to a head when “Raymond Davis” over-reacted to him being followed and murdered his followers in cold blood. The discovery of pictures, the links to the TTP, and the presence of the GPS tracking system opened the eyes of the most skeptical in the Pakistani establishment. The PPP was not unaffected the vents. A groundswell of opposition to the US indiscretions were bubbling up through the rank and file. Once the Davis affair exploded, Islamabad clearly told the Americans that the CIA’s presence in Pakistan would have to be severly curtailed and henceforth it would have to be limited administrative chores only. CIA personnel would have to be restricted to the consulates and embassies. They would be free to write reports on Pakistan. Pakistan informed them that all intelligence operations would be dealt with through the ISI–just like the way it was in the 80s when the ISI was running the Anti-Soviet war in Afghanistan.

The US Administration got scared by Pakistani tactics–especially after it outed the name of the CIA Chief in Pakistan. With the annual Talib Spring beginning in a few weeks, the intense and perhaps decisive battle in Afghanistan is just beginning. America’s huffing and puffing did not quite scare the Pakistanis. The relationship is being redefined. According to the Washington Post “The CIA has launched an internal review of how it trains and deploys security officers overseas after a fatal shooting by one of the agency’s contractors in Pakistan triggered a diplomatic crisis and new recriminations between the two nations’ spy services, U.S. officials said.”

Islamabad was also promised a new deal, a more powerful strategic role in South Asia than Bharat, a diminished role of the CIA and the new lay of the land where the ISI would have full reign of operations in Pakistan and Afghanistan. Those who think that Pakistan is a winner in this diplomatic wrangle may be wondering about the CIAs next moves in South Asia.

George Will in an fascinating article opposing the war in Libray tells an interesting tale:

“On Dec. 29, 1962, in Miami’s Orange Bowl, President John Kennedy, who ordered the Bay of Pigs invasion, addressed a rally of survivors and supporters of that exercise in regime change. Presented with the invasion brigade’s flag, Kennedy vowed, “I can assure you that this flag will be returned to this brigade in a free Havana.” Eleven months later, on Nov. 2, 1963, his administration was complicit in another attempt at violent regime change — the coup against, and murder of, South Vietnam’s President Ngo Dinh Diem. The Saigon regime was indeed changed, so perhaps this episode counts as a success, even if Saigon is now Ho Chi Minh City.”

Intrusive US interference in Iran led to the Islamic revolution.

Washington plans moves years in advance. While Islamabad seems to have kicked the CIA out–the world awaits the other shoe to fall.

The China factor has been ignored by most analysts. The Chinese Premier arrived in Pakistan and promised to invest $20 billion in Pakistan in the next five years. This colossal spending and will fundamentally transform the Pakistani infrastructure. Islamabad has also discovered hundreds of Billions of Dollars of Gold and Uranium in Balochistan. With the Middle East in turmoil, the Tajiks and the Kygyz and the Turks are swarming to Pakistan for a long term relationship. Pakistan as the fifth largest Nuclear power with intercontinental ballistic missiles cannot be overtly attacked. A few hundred CIA agents have caused damage to the psyche of the people, but the CIA cannot fundamentally undermine the country–in this sense they have failed.

http://www.pakistanpatriot.com/?p=34451

Revenge of the House of Saud–First Saddam now Qaddafi

King Idris I of Libya

King Idris of Libya was overthrown by by QadaffiImage via WikipediaMuaammar Qaddafi is no Saladdin, however the No-Fly-Zone is reminiscent of the one imposed on Iraq two decades ago. The plan to remove the dictaor eventually turned into punishing all Iraqis, and sending the first world country back by about a hundred years. Whatever the sins of Saddan Husein were, the Iraqi did not deserve Falujah and Green Zones which led to the death of 1 million Iraqis.

Today the same coalition has imposed a No-Fly-Zone on Libya. The French are bombing the oil facilities and more than 100 American Cruise missles have found their mark on commercial targets in the Libyan Jamhooriya.

It is ironic that both Saddam and Qaddafi were the revolutionaries who eliminated King Faisal II (from the house of Saud) and King Idris (also from the house of Saud)from their throwns, and then tried to united the Arab states. It is equally ironic that the Arab League and Gulf Cooperation Council (GC) were there to take their revenge on Saddam and Qaddafi for eliminating their cousins in Iraq and Libya. So the revolutionaries became the bad guys, and the “Kings” took their revenge on those who tried to demolish the kingdoms and bring unity to the Arabs.

King Faisal II

King Faisel II overthrown by Saddam Hussein. Image via Wikipedia

The mercurial Qaddafi can be blamed for a lot of things but he cannot be blamed for not trying to forge unity among the Arabs. In his youth he was a great sponsor of Pakistan and helped Zulfiqar Ali Bhutto pick up the pieces.

A recent survey of Who’s Who in Libya shows the following:

Saif al-Islam Qaddafi: The prodigal son and appointed successor of Qaddafi. He was born in 1972, who led the so called modernization program in Libya.An engineer, he wrote his PhD thesis at London School of Economics on the role of civil society in democratization. Saif Al Islam, opened up Libya to foreign influences after settling the Lockerbie problem. Several billion Dollars were extricated from Italy as reparations for colonization. Qaddafi also built what is being called the 8th wonder of the world–a fantastic feat of engineering–a canal that brings water into the heart of the Libyan desert which has fundamentally transformed the entire country.

Saadi Gaddafi: A footballer was born in 1973. He stayed in Malta and Italy, but he has recently re-emerged as head of the Libyan special forces, which are also playing a leading role in repressing the uprising.

Mutassim Qaddafi: Some say Mutassim Qaddafi;s 4th son is more powerful than Saif Ul Islam. Mutassim was born in 1977. He is now his father’s National Security Adviser.

Khamis Qaddafi: He was trained in Russia, and greatly trusted by his father. He is in command of an elite force, the Khamis Brigade. THe Khamis Brigade is in the forefront of putting down the most resilient areas of opposition.

Moussa Kusa, 62: Foreign Minister and former Ambassador Kusa, and and Foreign Intelligence Chief is Col Qaddafi’s key is an adviser on all Foreign Affairs.

The History of the House of Saud is beset with Civli Wars and betrayals. It is a bit complicated, but here is a synopsis. Najed, the heartland of the peninsula had historically been owned by the Safavids. The Ottomans owned only the coastal areas of Najaf, Mecca and Medina. Najaf made up almost all of the Arabian peninsula.The Saudi state is defined in stages. The First (1744–Muhammad bin Saud, Abdul-Aziz bin Muhammad bin Saud, Saud bin Abdul-Aziz bin Muhammad Al Saud Abdullah bin Saud), second (1824–Turki bin Abdallah, Faisal bin Turki Al Saud,Khalid bin Saud,Abdullah bin Thunayyan, Faisal bin Turki, Saud bin Faisal bin Turki, Abdullah bin Faisal, Abdul-Rahman bin Faisal) and the modern Saudi state (Abdul-Aziz bin Abdul-Rahman Al Saud, Saud, Faisal, King Khalid, Fahd, Abdullah). For the period between 1915 and 1927, Ibn Saud’s dominions were a protectorate of the British Empire, pursuant to the 1915 Treaty of Darin.

Circa 1932: Ibn Saud spent about three decades trying to “re-establish” his family’s rule over as much of the Arabian Peninsula. He started with his native Najd. Saud’s rivals were the Al Rashid clan in Ha’il, the Sharifs of Mecca in the Hijaz, and the Ottoman Turks in Al-Hasa, and of course the descendants of his late uncleSaud ibn Faisal. By 1932, Ibn Saud had disposed of all his main rivals and consolidated his rule over much of the Arabian Peninsula.

Lieutenant Colonel Thomas Edward Lawrence, CB, DSO who lived his wretched life from 16 August 1888 to 19 May 1935 was instigating the Sauds into fighting the Ottomans. During the First World War when 500,000 Arab soldiers deserted the Ottomans which led to the demise of the Muslim Empire. Then as now, the British were there to “liberate” the Arabs.

Ibn Saud fathered scores of sons and daughters by his many wives. All of these were in some way given some territory, Egypt, Iraq, Libya, Syria etc.

How many times are the Arabs to be liberated? T.E. Lawrence liberated them. Napolean Liberated them. The got their liberation from the British. Then came the revolutionaries– Nasser, Qaddafi, Saddam and Haffez Al Asad. They all liberated them from the nasty Sauds. The Sauds lined up against Saddam and now Qaddafi.

How many times will the Arabs be liberated?

http://www.pakistanpatriot.com/?p=34448